El toro de cuerda, nuestra fiesta más representativa
“La vieja, la antiquísima pugna hispánica entre el hombre y el toro, se ventila en Chiva a través de una cuerda. Ninguna ventaja para nadie: los hombres, a un lado; el toro, al otro; y la cuerda en medio. Desde la misma salida el toro coloca el peligro en la punta de sus cuernos y el hombre lo busca y lo esquiva en un insensato juego de alegre tragedia, que puede medirse en metros; en los metros de la cuerda… Para mí, estos escasos metros de cáñamo trenzado, han representado siempre el punto donde la fiesta se centra y aún diría más: la longitud donde los chivanos han podido hallar, en cierto sentido, la medida de sus propias vidas."
El Torico

El Torico es sin duda la fiesta más popular de nuestra localidad. La pasión por estas fiestas es algo casi innato en nosotros, desde que nacemos nos asoman a balcones y desde sitios bien seguros nos hacen sentir la fiesta. Ya más mayores, si la pasión ha arraigado en nosotros, nos volvemos más valientes y nos echamos a las calles a correr con el toro.

Año tras año ansiamos la llegada del 15 de agosto, con él damos el pistoletazo de salida a nuestras fiestas. Tres días intensos de carreras, sustos, alegrías y toros, sobre todo toros, que a lo largo de los años nos han permitido encontrar por el camino a gente que comparte nuestra pasión, nuestra tradición. Gente que como nosotros vive la fiesta de nuestro pueblo y que cada año no duda en volver a Chiva, ¡que ya huele a toro!
Los documentos más antiguos que hacen referencia a estas fiestas datan de agosto de 1765, aunque ya en el siglo XIII se seguía esta tradición. Tradición que hemos conseguido traer hasta nuestros días adaptándola a los tiempos y convirtiéndola en una fiesta internacional.

Comienzan el 15 de agosto con la Festividad de la Virgen y continúan el día 16 con la Festividad de San Roque. Sin duda, los tres días más apasionantes son los que siguen ya que 17, 18 y 19 se celebran las tres carreras. En la actualidad, las fiestas se alargan con tardes de vaquillas y toros en punta y la fiesta queda cerrada en último domingo del mes en el que se celebra la carrera especial del Torico en el que los toros de las ganaderías vencedoras sacan de nuevos sus toros a la calle.

Historia

La historia marca la aparición de esta celebración ligada a los cambios de la sociedad de la época. Para la sociedad española del siglo XVIII y XIX, el toro representaba la clase de la nobleza. Cuando a principios de la década de 1760, los chívanos inician su desvinculación del régimen feudal, van a hacer tres cosas que intentan plasmar ese derrumbe de la sociedad feudal: por un lado, van a construir una nueva Iglesia Parroquial, desvinculada del Señor Feudal, con el aporte económico de la población; por otro, van a reconstruir la ermita de la Virgen del Castillo: éste es un símbolo de ocupación por parte del pueblo de Chiva del símbolo más claro del poder feudal: el Castillo. Una tercera forma va directamente dirigida a humillar el poder señorial: el toro, símbolo de ese poder, es atado, ensogado y después arrastrado por el pueblo y sus calles. Al hacerlo así, el poder señorial es, simbólicamente dominado. Al toro se le reconoce como señor, como noble: se le trata con respeto y miramiento, pero se le lleva de aquí para allá, siempre controlándolo.

Hoy en día la tradición se mantiene de manera fiel, y todo chivano que se precie transmite esa ilusión por el toro y las celebraciones ligadas a este, hasta el punto de convertir Chiva en la capital mundial del toro de cuerda. Una titularidad ampliamente reconocida.

Diferentes leyendas transmitidas oralmente sitúan su origen tras la reconquista de Jaume I en la Edad Media, pero dado que no existe un archivo digno en la población, debido a guerras, hurtos, desastres naturales, etc, los documentos escritos más antiguos que se conservan, son de fecha relativamente “reciente”. Efectivamente, estos documentos datan de 1765, y son la Memoria de Construcción de la iglesia parroquial de San Juan Bautista; en ellos se hace referencia a las fiestas de agosto de 1765: “Las fiestas del Torico estaban encima. Aquel año, como cualquier otro, se celebraron con gran algazara y brillantez, por los mozos del pueblo, los típicos festejos. El Torico corrió por las calles y las plazas con la natural alegría de jóvenes y viejos. Los clavarios, una vez concluidos los festejos, entregaron a la junta de obras 74 libras, más el producto de un toro cedido por los mozos para gastos de las obras, en total, 83 libras, 9 sueldos, 5 dineros“.

También en las Fiestas de agosto que van de los años 1766 a 1775 se constata que los Clavarios, que eran quienes organizaban los festejos (fue así hasta la creación de la Peña taurina en 1965) siguieron vendiendo ese único toro que se utilizaba para las seis carreras, con el objetivo de sufragar las obras del nuevo templo parroquial. Incluso los mismos, organizaron bailes y rifas con el fin de recaudar dinero con este fin.

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